Monegros 2025 cronica personal
Monegros Desert Festival 2025: crónica de una experiencia inolvidable
Han pasado unos días desde que volví del desierto de Fraga y todavía tengo arena en las botas. Este año por fin pude vivir el Monegros Desert Festival en primera persona, y después de tanto leer sobre él, tanto planificar el viaje y tanto hidratarme mentalmente para el calor, puedo decir sin exagerar que la experiencia superó todas mis expectativas.
La llegada: el desierto como protagonista
Llegamos al recinto a media tarde, con el sol todavía muy alto, y lo primero que impresiona es la escala del lugar. Trece escenarios repartidos por un paisaje árido que, lejos de ser un inconveniente, se convierte en parte esencial de la experiencia. No es una exageración cuando dicen que Monegros construye una ciudad efímera en pleno desierto: entre food trucks, zonas de descanso y el runrún constante de la gente que va y viene entre escenarios, se respira una energía muy distinta a la de cualquier otro festival al que había ido antes.
Pendulum y la magia del directo
Si tuviera que quedarme con un solo momento del festival, sin duda sería el directo de Pendulum. Llevaba años sin verlos en vivo y el show fue una auténtica descarga de energía: la banda sonó contundente, el público respondió con una intensidad brutal y durante esos cuarenta minutos el desierto entero pareció vibrar al mismo ritmo. Fue de esos momentos que sabes que vas a recordar durante mucho tiempo.
Techno hasta el amanecer
El grueso de la noche lo pasé moviéndome entre los escenarios principales, y ahí es donde Monegros demuestra por qué tiene la fama que tiene. Cogí un set de Richie Hawtin que fue puro minimalismo hipnótico, y más tarde, ya de madrugada, viví uno de los momentos más intensos del festival con Héctor Oaks, cuyo directo de hard techno hizo que la pista se convirtiera en un auténtico hervidero. También me llevé una grata sorpresa con Indira Paganotto, cuya propuesta más oscura y contundente encajaba a la perfección con el ambiente nocturno del desierto.
El escenario de elrow, como siempre, fue una fiesta aparte: color, confeti, producción cuidada al detalle y un ambiente mucho más desenfadado que sirvió para desconectar un rato de la intensidad del techno más duro.
El amanecer, el mejor escenario
Si algo diferencia a Monegros de otros festivales es vivir el amanecer en pleno desierto con la música de fondo. Después de más de doce horas de fiesta, ver salir el sol entre la gente que seguía bailando fue, sin exagerar, uno de los momentos más especiales que he vivido en un festival. El calor empieza a apretar, sí, pero la energía del grupo, la música y el paisaje compensan con creces el cansancio acumulado.
Algunos consejos para quien vaya el año que viene
Después de vivirlo en primera persona, me quedo con algunas cosas que aprendí sobre la marcha:
- Llevar mucha agua y protección solar es innegociable; el sol del desierto no perdona.
- Un abrigo ligero para la madrugada, porque el cambio de temperatura es notable.
- Calzado cómodo, porque se caminan muchos kilómetros entre escenario y escenario.
- Merece la pena explorar más allá de los escenarios principales; algunos de los mejores momentos los viví en propuestas más pequeñas y menos masificadas.
Balance final
Monegros no es un festival cualquiera, y después de vivirlo entiendo perfectamente por qué genera tanta devoción entre quienes repiten año tras año. La combinación de un cartel de altísimo nivel, una escenografía cuidada y un entorno tan extremo como el desierto de Fraga crea una experiencia que va mucho más allá de la música. Salí agotado, lleno de arena y con los oídos pitando, pero también con la sensación de haber vivido algo genuinamente especial. Sin duda, repetiré.
formato F2F (Face to Face), una evolución del clásico b2b que enfrenta en cabina a artistas con propuestas sonoras marcadamente distintas. Entre los cruces más esperados destaca el de Yanamaste contra Chlär, un choque entre la oscuridad industrial del primero y el groove quirúrgico del segundo, así como el de Mac Declos contra Lacchesi, dos referentes de la nueva escuela francesa del techno crudo y veloz. Este formato se estrenará especialmente en el escenario 240 KM/H, pensado para elevar la tensión y la energía a niveles físicos.
Más allá del techno
Aunque el techno y el hard techno siguen siendo el eje central, Monegros vuelve a apostar por la diversidad estilística que lo caracteriza desde hace más de tres décadas. El drum & bass tendrá una presencia notable con el regreso de Rudimental, que aportará su directo enérgico a un cartel que ya contaba con una programación consolidada del género. El hip hop estará representado por artistas como Foyone y Santa Salut, mientras que el reggae y el dub tendrán en Protoje a uno de sus grandes embajadores.
Lo que se espera de esta edición
Con su lema habitual —"esto no es para ti"— Monegros vuelve a plantear una experiencia pensada para quienes entienden el festival como algo más que un evento musical: un desafío físico y una comunidad que se reencuentra cada verano en uno de los entornos más extremos de Europa. Los organizadores, Juan y Cruz Arnau, han insistido en que esta edición llega con mejoras en zonas de descanso, puntos de agua y servicios generales, atendiendo a una de las críticas recurrentes de ediciones pasadas relacionadas con las altas temperaturas del desierto.
Con todos estos ingredientes sobre la mesa —un cartel que combina grandes nombres y talento emergente, un formato de enfrentamientos inédito y una escenografía que sigue creciendo en ambición— todo apunta a que el Monegros Desert Festival 2025 tiene mimbres de sobra para convertirse en una de las ediciones más recordadas de su historia. Solo queda esperar al 26 de julio para comprobarlo sobre el terreno.






Comments are closed.